A inicios del Milenio, en el año 2002, una escuela norteamericana de postgrado impulsó un consorcio de organizaciones dedicadas a la formación para la promoción del desarrollo. Las organizaciones afiliadas se hallaban en Asia (Bangladesh y Filipinas), África (Zimbabwe) y Sudamérica (Perú).
Una de sus principales acciones era un Diploma de Postgrado, con cursos presenciales y en línea, que implicaba participación simultánea desde las diferentes sedes.
El intercambio académico y cultural fue de gran riqueza. En los cursos presenciales, se compartían procesos y productos registrados fotográficamente, y publicados en la plataforma del consorcio.
Adicionalmente, se conformaron equipos de estudio en línea, con integrantes de las diferentes sedes, quienes se comunicaban y trabajaban conjuntamente a través de la plataforma del curso.
Como plataforma, la escuela impulsora puso a disposición del consorcio un espacio de su sistema de gestión de cursos, el cual era un servicio de paga; quizá la mayor desventaja de la plataforma.


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